13.10.14

Gone Girl

Actualmente estoy leyendo Perdida (Gone girl), obra escrita por Gillian Flynn. La trama: Nick pierde a su esposa Amy justo en su quinto aniversario de boda, las pruebas indican que Nick mató a su esposa mientras él jura que no...
En fin, el libro lo comencé a leer el jueves pasado (antes de eso leía Juego de Tronos) y es un libro cautivante (no estoy tratando de hacer publicidad al libro, lo obtiene por si mismo ya que David Fincher la llevo a la pantalla grande).
Acabo de ver la adaptación de la novela al cine sin haber acabado de leerla y esta novela me recuerda a Diana (historia complicada y hermosa-trágica que requiere mucho tiempo para ser redactada) ya que la autora me se apellida Flynn. Diana no se apellida así, su nombre es Diana Fernanda pero cuando la conocí (gracias a una invitación de facebook de su parte) ella era Diana Flynn.
Aún no es el momento indicado para contar de ella, posiblemente mas tarde.
En ocasiones es bueno voltear al pasado (tal y como lo hago con mis post) porque el pasado nos hace ser lo que somos en el presente.
He hablado del pasado pero poco del presente. Trabajo en Nissan (marca reconocida a nivel mundial como creadora de automóviles), licenciado en comunicación y escritor amateur.
Mis cuestiones amorosas son nulas...
Leo mucho. Vicios: no tomo, no fumo, no salgo a antros, discotecas ni bares.
No me gusta ir a misa, no soy ateo pero no creo en la iglesia...

12.10.14

No soy escritor

No soy escritor (dígase del acto de escribir y recibir dinero a cambio de eso, ni ser reconocido por sus lectores, quienes pagan por leer), solo soy un principiante. No soy analfabeta, claro que sé cómo escribir y no soy tan malo redactando dos que tres líneas en versos y rimas con un poco de esfuerzo. Harry Potter (mejor dicho J. K. Rowling) fue mi potencializador para escribir.
El motivo real de escribir en este blog se debe a que me encuentro en depresión (si así lo puedo llamar) como un alivio a mis penas.
Mi primer escrito formal en este blog se llama dulzuras necrofilas (disponible en la primera entrada allá por el 2009 o 2008), una historia semi erótica donde un hombre tiene sexo con una mujer muerta.
Dicho escrito lo compuse en preparatoria (hasta ahora la mejor etapa de mi vida), en la clase de artística (sumamente aburrida) donde empece a fantasear en actos sexuales.
Esa fue la primera vez que me atreví a mostrar uno de mis escritos; fue a algunos de mis compañeros de clase de preparatoria y les agradó. Ahí supe que posiblemente tendría un don por desarrollar y explotar.
Gracias a ese escrito (siendo aún virgen) tuve oportunidad en cierto sentido a tener intimidad con una amiga (larga historia que después esbozaré)...



11.10.14

Prohibido enamorarse

En muchas ocasiones me he dicho "Tienes prohibido enamorarte". Nunca lo he cumplido ni lo más mínimo porque siempre me hago daño.
La razón y el corazón se contradicen constantemente, uno puede decir "no" a los sentimientos, pero una vez que te gusta alguien, tu mente no lo detendrá...
Paréntesis (debo aclarar que abuso mucho de este elemento, el paréntesis...); doble paréntesis (no sé si alguien lea esto o le importe realmente, yo lo uso como alivio a mis problemas, me desahoga escribir).
La primera vez que me enamoré fue de Jacqueline (o talvez me gustó, comúnmente confundo amor con querer), pero también recuerdo la primera vez que le gusté a alguien, su nombre es Rosa Maria, mejor conocida como Rosita.
A ella la conocí en Pascua (en Fuego Nuevo, el grupo católico al que me he referido en muchas ocasiones). Yo aún era un puberto en crecimiento al igual que ella. Rosita se me acercó y pues al parecer le gusté.
Las personas somos idiotas cuando nos gusta una persona a la que no le gustamos o cuando le gustamos a una persona que no nos gusta. En el primer caso, cuando nos gusta alguien que no le gustas, haces las mayores idioteces por tratar que le gustes. Le regalas dulces, chocolates o tratas de invitarla a salir. En el segundo caso podemos ser muy idiotas al hacer daño a la persona que siente algo por ti cuando tú no lo sientes hacia ella. La utopía sería que le gustarás y te gustará esa persona (que claro, se llega a dar...)
Cuando conocí a mi primera novia, fui un idiota. Me tocó el segundo caso. Yo no quería con ella, era al principio muy empalagosa, mimada y su voz era muy infantil (ya que ella tendría doce años mientras que yo tendría trece.). Recuerdo que un día llego a Fuego Nuevo y me regaló un osos Teddy y una caja de chocolates, ella trataba de hacer que quisiera con ella. Una ocasión, fue a mi casa y me llevó serenata (no en la noche, en la tarde) y pues por párvulo la rechacé.
Al año de haberla conocido (aún no siendo mi novia) me la topé de nuevo en una Pascua y por fin sentía algo por ella, se volvió mi primera novia (cosa que luego comentaré) y pues, fue la primera ocasión donde aprendí y usé como mantra: "Prohibido enamorarse).
Mi primera novia fue Rosita, por si no captaron... pero no fue mi primer amor...

10.10.14

Jacqueline

Recuerdo la primera vez que me gustó una chica, su nombre es Jacqueline. Tenía 13 o 14 años cuando la conocí en Fuego Nuevo (el grupo católico al que asistía en la parroquia de El Refugio). Ella también tenía la misma edad que yo y lo que mas me sorprendió era que a su temprana edad tuviera grandes senos.
No es que me importara mucho sus senos grandes a esa edad, sino que se trataba de la burla de mis hermanos por eso. Era un párvulo aún y no comprendía mucho del físico de una mujer. Sus senos no era lo único grande que tenía Jacqueline, también tenía unas orejas grandes.
Pero eso no era importante o me afectaba. Me gustaba Jacqueline y para mi era lo que importaba. Me divertía y reía con ella a carcajadas. Paulatinamente me gustaba más y un día se lo confesé, pero nunca tuve el atrevimiento de pedirle que fuera mi novia, era muy tímido y debido a eso sufrí por ella.
Llegué a sentir una especie de amor juvenil (paralelamente al año de conocer a Jacqueline conocí a mi primera novia,  historia que después les escribiré) por ella y sufrí como idiota por gusto.
Le perdí la pista a Jacqueline al año y medio porque comenzó a andar con Jaime. Después supe que se junto ella con un chavo que tenía un hijo y después tuvo uno con él.
En fin, Jacqueline fue mi primera atracción sentimental y mi primera desilusión, más no la última.
En la actualidad no sé nada de ella...  

9.10.14

Promedio: 9.74

Mi calificación de licenciatura final fue 9.74. Seis meses después de haber finalizado mi carrera en comunicación, un 9.74 no sirve de mucho. No he llegado a comprender la importancia de una calificación. Un 6 o un 10 da igual en la calle, no te darán más salario si te dan un trabajo por haber sacado un 10 o te pagarán menos por un 5 de calificación en matemáticas, español o ciencias sociales. 
Nací con hiperactividad y con una larga lista de enfermedades que hicieron de mi algo diferente y especial. Al ser hiperactivo, aprendía rápido y me desesperaba no poder hacer algo. En primaria tuve una maestra (Beatriz, si no mal me acuerdo y me fallan los anales de mi memoria) que separaba al grupo en dos agrupaciones: en los listos o inteligentes y los burros. Siempre estuve en la lista de los burros. Y no es que fuera burro (estúpida y endeble analogía para aquellos que no sacaban calificación superior al 8; analogía compartida en la actualidad por la sociedad), era hiperactivo y por tal, me desesperaba aprender lento. Las clases eran tediosas y un niño se desespera con facilidad; mis calificaciones eran varios sietes, seises y escasos ochos: en general era un siete, por lo tanto para las maestras era un burro. 
La primaria estuvo marcada por esas calificaciones y al entrar a la secundaria me contagié de la párvula idea de que debía sacar buenas calificaciones. Fui un "teto" o "nerd" porque mis calificaciones rondaban los ochos, nueves y dieces. Era muy feliz cuando sacaba un diez o un nueve y me desesperaba sacar uno que otro ocho. Solo una vez reprobé un examen debido a que volteé a ver qué pasaba con un compañero y pensó el maestro que estaba copiando. Estuve demasiado preocupado por eso y hasta me deprimí por eso. Fui maltratado por mis compañeros por ser "inteligente".
Llegué a la preparatoria y continuaba con la idea de ser inteligente era resultado de una buena calificación hasta la universidad. 
Pero una buena calificación no es sinónimo de un buen estudiante. Tuve a varios compañeros en la Universidad (Margarita, Ausdruval, Gonzalo, Marisol y Lorena) que hacían el famoso acordeón para presentar sus exámenes (tal ves eran más inteligentes que yo porque yo tenía que memorizar conceptos y términos que posiblemente no me sirven de nada ahora mientras que ellos no) y veía que sacaban buenas calificaciones pero sin haber trabajado como estudiante por ellas.
Ahora veo un poco mejor el panorama. Es más sencillo ver las cosas desde fuera que de adentro, abriendo el panorama. Una felicitación por una buena calificación no sirve de nada, de igual que reprobar no sirve de nada.
Lo que si llegué a comprender en segundo cuatrimestre de mi carrera fue dejar de preocuparme por "estudiar" para los exámenes (el proceso de estudiar es tratar de memorizar lo más posible un día antes del examen, preocuparse, estresarse y desvelarse para estar "preparado" para presentar el examen). Lo que hacía era leer lo que tenía de material: cuestionarios, apuntes y dos que tres apartados de conceptos; y comprender lo que estaba leyendo, darle otras dos leídas, dormirme temprano y levantarme a la hora de siempre (5:50 am) y darle una última leída de comprensión y estar listo para presentarlo. 
Una vez tomada esta actitud de estudio, no comprendía por qué muchos conocidos se desvelan y preocupan por estudiar para presentar exámenes. Para muchos la semana de exámenes significa despedirse de su vida social y encerrarse en un ciclo de estrés. 
En fin, hoy sigo trabajando y no es gracias a mi 9.74, se debe a mis cualidades y espero seguir trabajando, sino es aquí donde estoy, será en otro lado...