Juampis State:

Cierro los ojos y estás presente, al abrirlos no, por eso prefiero dormir para verte más seguido...

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12.9.14

Recuerdos

Hoy me he topado con esta carta que le escribí a quien en un tiempo consideré al amor de mi vida:

Hola mi vida. Hay muchas cosas que tengo que decirte. Te amo. Te adoro.  Y como yo te amo, no solo quiero decirte en un 14 de febrero que te amo, sino cada día de mi vida. Pero debido a la fecha que se acerca, yo hace mucho que no lo pasó con nadie; ahora lo pasaré con la mujer más perfecta para mí. Es por eso que desde hoy, hasta el día del amor, voy a darte algo para que veas lo mucho que te amo. Si te preguntas por qué hago todo esto, la verdad es solo una: te amo. Te doy gracias por todo lo que hemos compartido, todo lo que hemos vivido y es gracias a ti, que me das la oportunidad de pasar estos días al lado tuyo. La relación perfecta consiste en hablar como mejores amigos, tontear como al principio, discutir como casados y protegerse como hermanos. Te amo Fer… No sé si seamos la pareja perfecta, pero cada día veo que tú me amas y yo te amo cada vez más. Me gustas mucho y mucho te quiero. No solo eres mi novia, eres mi amiga. Te amo nena…

4.9.14

¿Quieres salir conmigo?

Él ha estado tentado en más de una ocasión de invitarla a salir, pero nunca se ha atrevido realmente. ¿a dónde la invitaría?  Al cine, por un café, a dar una vuelta; eso es un cliché, siempre la misma y apestosa formula para una cita. ¿Una cena romántica? Ni de locos, apenas si tenía semanas de conocerla y tratarla. Ella era sumamente extraña en comportarse con él. Se trataban bien, pero eran dos conocidos, no eran amigos y ni mucho menos algo íntimos. Se tenían algo de ínfima confianza el uno al otro, entonces cómo le haría para invitarla a salir.  ¿Por qué era tan complicado para él? Siempre ha sido tímido en eso de las relaciones de amor, lo cual ha hecho que sume a cada rato más fiascos amorosos en su interminable lista de fiascos amorosos. La veía en los pasillos de la escuela y cuando pasaba a su lado siempre le saludaba con una jovial señal de los dedos tratando de decir hola: eso era todo. Un maldito hola. Si bien le iba a él era cuando lograba preguntarle: ¿Cómo estás? ¿cómo te va? y la respuesta era siempre la misma, bien, ¿y tú?, a lo que él respondía siempre, bien también gracias. "Maldita sea, ¿hasta cuando tendrás el valor?" se reprendía. Y como siempre, con entusiasmo se decía por dentro, mañana será el día, pero ese mañana estaba aún a mucha distancia por llegar.  Pasaron los días y el ritual se repetía, claro, de lunes a viernes, ya que los sábados y domingos se lamentaba no haberla invitado a salir, pero aún así no la invitaba a ningún maldito lugar. Y luego un día de pronto, la volvió a ver en el pasillo de la escuela y ella lucía más hermosa de lo que normalmente ya es. "Hola, ¿cómo estás?" le preguntó y le respondió "bien, ¿y tú?", "bien también, ¿quieres salir a ya sabes, no sé, te gustaría ir, no sé, a dar una vuelta, o ir al cine, o tomar un café?" Lo había soltado, todo sonrojado y al final de todo, ella contestó que sí con una sonrisa al verlo a él todo sonrojado.

21.8.14

El último beso

Recuerdo muy bien el momento en que me dijo: "Tenemos que hablar". Era una máxima, un axioma que determinaría fatalmente nuestro destino. Habíamos pasado por días muy complicados y cada vez era más marcada la distancia que tomaba; la sentía con una mira helada, ya no se denotaba ese amor que una vez sus ojos reflejaban al verme. Sus contestaciones al preguntarle sobre qué sentía o pensaba se delimitaban a simples monosílabos. Fue una semana larga y pesada que terminó con un: "tenemos que hablar". Asentí con un nudo en la garganta, no era la primera vez que escuchaba esa frase, ya había sido recitada por muchas personas abriendo la caja de Pandora para finalizar con muchas relaciones. Nuestra historia de amor había comenzado en el mismo lugar donde terminaría, en las casi mismas condiciones. Estábamos solos en la estación, nos veíamos a los ojos (ahora unos ojos tristes y apagados) y le pregunté por doceava ocasión qué le sucedía y por doceava vez hubo un silencio que bañó el lugar; esquivó mi mirada; una lágrima se asomó de sus ojos y ahora logró proporcionarme más que un monosílabo. "Te amo" dijo, su voz sonaba entrecortada "pero no quiero hacerte daño". Por qué me haría daño, no entendía. Todas las parejas pasan por malos momentos, eso lo sé, pero no es para hacerle a uno daño, o ¿sí? "No entiendo" le dije; "claro que lo sabes" me contestó, "hace tiempo que no siento lo mismo por tí, sé que te amo, pero no de la misma manera que una vez lo llegué a hacer, siento un gran cariño por ti pero creo que estoy pasando por un momento donde no sé qué me pasa y no quiero estar contigo y luego reflexiono y quiero estar contigo". En esta ocasión el silencio fue de mi parte. No sabía qué pensar. Según yo, ella era el amor de mi vida y yo el de ella. "¿Qué piensas?" me preguntó. "No sé qué pensar" contesté. "Diablos" dijo y soltó el llanto. Las lágrimas también brotaron de mis ojos, tantas cosas a su lado y ahora terminarían porque no sabía que sentía realmente ella por mi. "Debemos de darnos un tiempo" soltó sin miramientos a lastimarme más, "así me das tiempo a pensar qué es lo que realmente quiero, además necesito tiempo para pasar con mis amigos y amigas y sirve que tu reflexionas de tus sentimientos hacía mi". Se acercó de nuevo a mi, me abrazó; yo tenía los ojos llorosos y por eso los había cerrado, al abrirlos, sentí sus labios de nuevo sobre los míos. !Maldición! ¡Decídete! pensé, me estás cortando temporalmente y me besas. Ese fue el último beso que me dio y hoy a la fecha sigue presente en mi memoria. 

13.8.14

Circunstancias

Fue algo circunstancial. Ambos estaban uno frente al otro. La piel erizada. Los ojos castaños de él no se despegaban de los ojos lapislázuli de ella. Él sentía una adrenalina palpitante en su corazón; las manos de ella sudaban ante la emoción que sentía. Cada vez sus rostros se acercaban más. Ella ansiaba el tacto de los labios de él con los suyos; él ambicionaba morder los labios de ella al ver que se los mordía con nula parsimonia. Todo fue circunstancial. No era amor, solo fue deseo. Después de un buen rato de flirteo, ambos se besaron con pasión sin importar a los cientos de extraños que pasaban a su lado.

2.8.14

Un aleteo de mariposa

En la vida he cometido tantos errores que hasta los pude haber escrito con h, o sea que sean grandes HERRORES. Todos y cada uno de ellos son fruto de mi devenir y porvenir, elecciones y decepciones a la vez. Pero esos accidentes -Si es que así los puedo llamar- me hacen lo que soy. Tal vez pude haber tomado otras decisiones que me llevarían por un sendero totalmente diferente del que transcurso. Un día pude haber tomado otra ruta y me hubiera perdido de grandes maravillas; pude no haber salido y mi vida no hubiera sido maltratada como lo fue una vez hace muchas noches atrás. En fin, todo se concatena y se solda como grandes eslabones irrompibles. Un simple aleteo de una mariposa hizo que la que amaba se fijara en alguien más y destrozara mi corazón; o que un juego de flirteos haya sido resultado de multiplicar 22x21 (en no pocas y condensadas palabras: "Actioni contrariam semper & æqualem esse reactionem: sive corporum duorum actiones in se mutuo semper esse æquales & in partes contrarias dirigi".). Y aunque nuestro amor (siendo sinceros, el amor que te profeso) no es un error, sí es resultado de los muchos herroes que he cometido. ¡Doy gracias a Dios por esos errores en mi vida que he cometido, ya que no me hubieran llevado a conocerte!

6.6.14

Her

No te aferres a presentimiento injustificados. Una sonrisa no significa que te amará toda la vida, ni mínimo que siente algo por ti. Una mirada puede ocultar una gran gama de significantes. No debes ni por un momento edificar un futuro donde ni bases hay. La belleza es efímera; la riqueza lo es igual. Tal vez sientas algo por ella debido a la mal interpretación de su amistad. Puedes tener fe, pero eso no justifica que te desvivas por un platonismo. Y en dado caso que ella te amara, en el mejor de los extremos casos, amala y llega lo más lejos que te plantee el futuro. 

4.6.14

Juego

Lo de ellos es un juego de flirteos donde ninguno de los dos da lugar al otro. Ella le coquetea a él, mientras que él, en un impulso de valentía, se le acerca y la besa. Ambos cierran los ojos y al abrirlos, se dan cuenta que se sienten plenos el uno junto al otro.  Ahora no saben qué vendrá, pero lo que aceptan tácitamente es que disfrutarán del momento. Ya mañana será otro día y posiblemente sigan así, por mucho tiempo.

27.3.14

Te tuve

Te tuve en mis pensamientos. El camión iba a una velocidad lenta mientras fantaseaba contigo. Unas fantasías muy reales. Pude tocar tu cuerpo, palpar tu cabello y probar del aroma emanado del mismo. En mis pensares estabas radiante. Tus labios conjugaban una epopeya con tu lengua al pasar por ellos, atrayendo mi deseo por ti. En tu mirada se reflejaba una explosión de emociones y sentimientos carnales. Fue algo errático pero enérgico a la vez; vino y música, ecuación causante de las acciones idilicas de mis sueños. Compartimos algo que en la realidad no es y posiblemente no será, pero en el transcurso de mi viaje en camión, te tuve por unos minutos en mis pensamientos.

Otro capitulo más llamado rutina

Considero que en el ser humano hay partes nobles como partes mezquinas. He tenido en ciertas ocasiones miedo de la humanidad y en otras me he maravillado con lo que puede crear. Somos animales y por tal podemos ser salvajes. Muchos podrán cuestionar mi actuar, mi forma de pensar y mi silencio también. Ellos tendrán sus motivos para eso, yo tengo los míos para ser así como lo soy. Hace poco alguien me denomino como mitomano ya que soy asiduo a realizar uno que otro chiste; qué pena que me encasillen como un número sin posibilidades de que 2x3 sea igual a 3442, ya que 2x3 es igual a 6. Sin embargo, yo puedo ser muy amable como muy malo, común denominador de la naturaleza. "Cogito ergo sum" ha sido una frase que me ha marcado y me deja claro que tengo la libertad de pensar y actuar conforme yo decida y no otros. Rutina, la maldita rutina se me ha formado otra vez, cambia y se queda por un tiempo. Tarde es mi cambio, a pocos días de finalizar; para unos ha sido un buen cambio, para otros ha sido el peor. A la mierda, me vale lo que piensen u opinen, soy dentro de lo que pienso feliz. No me miento como muchos lo hacen de una forma "positiva". Como Benedetti bien dijo, un pesimista es un optimista bien informado...
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